El juicio ajeno
Estaba allí tirado, arrugado. Alguien lo había despreciado tras apenas 10 minutos de lectura. Yo no me suelo sentir demasiado atraída por ese tipo de publicaciones, pero una frase en la franja izquierda de la portada me llamó tanto la atención que no puede evitar recuperarlo de donde estaba.
Los buenos amigos no se ganan fingiendo, ponía. Sólo con esa frase, miles de ideas, situaciones, anécdotas y sentimientos vinieron a posarse en mi cabeza. La amistad, tus amigos, tus conocidos, la gente que te rodea. Son muy importantes, ¿qué haríamos sin ellos? Incluso antes de leer el artículo pensaba en eso, en la amistad, en la gente que había conocido a lo largo de mi vida, a la gente que conozco y a la que aún no he conocido. En las pocas personas con las que realmente puedo contar, en los momentos en los que me siento tan protegida y otros en los que la soledad me deprime.
Por fin me decido a leer el artículo. Me emociono nada más empezarlo. Habla de las apariencias, de lo que queremos demostrar cuando conocemos a gente nueva, de las impresiones que queremos dejar grabadas sobre nosotros en los demás, para caerles bien, de la inseguridad que nos genera no poder leer en el otro lo que piensa de nosotros. Me siento tan identificada... Tengo 25 años y hace 4 meses que vivo en Madrid. He pensado en lo mismo tantas veces desde que estoy aquí...
Con el tiempo veo que me he vuelto muy selectiva con las personas que quiero tener a mi alrededor. Ahora ya no cuenta tanto la cantidad, si no la calidad. Y la calidad es muy difícil de encontrar, al menos a mi me lo resulta. El miedo a la soledad, o el miedo a que nos rechazen tal y como somos, nos hace a veces vestirnos con un disfraz que no nos corresponde y ser quién no somos.
Así concluye la columna diciendo que los buenos amigos no se ganan fingiendo. La gracia de la amistad radica en que se crea sobre bases reales, por la atracción mutua entre dos personas que, pudiendo guardar infnitas diferencias, las aceptan sin enjuiciarse... Habrá motivos para ejercer la diplomacia y para mantener la educación; si bien, esto no tiene que conllevar la hipocresía de la suplantación de personalidad. Primero, por respeto a la integridad personal, ya que se crea un círculo vicios en el que, cuanto más cedes de ti para gustar peor te sientes y, por tanto más disgustas. Segundo, por presuponer que el otro no es lo suficientemente tolerante como para aceptarnos tal cual somos.
¿Quien no ha pasado por esto alguna vez?
____________________________________
La columna es de Elisabeth G. Iborra
Los buenos amigos no se ganan fingiendo, ponía. Sólo con esa frase, miles de ideas, situaciones, anécdotas y sentimientos vinieron a posarse en mi cabeza. La amistad, tus amigos, tus conocidos, la gente que te rodea. Son muy importantes, ¿qué haríamos sin ellos? Incluso antes de leer el artículo pensaba en eso, en la amistad, en la gente que había conocido a lo largo de mi vida, a la gente que conozco y a la que aún no he conocido. En las pocas personas con las que realmente puedo contar, en los momentos en los que me siento tan protegida y otros en los que la soledad me deprime.
Por fin me decido a leer el artículo. Me emociono nada más empezarlo. Habla de las apariencias, de lo que queremos demostrar cuando conocemos a gente nueva, de las impresiones que queremos dejar grabadas sobre nosotros en los demás, para caerles bien, de la inseguridad que nos genera no poder leer en el otro lo que piensa de nosotros. Me siento tan identificada... Tengo 25 años y hace 4 meses que vivo en Madrid. He pensado en lo mismo tantas veces desde que estoy aquí...
Con el tiempo veo que me he vuelto muy selectiva con las personas que quiero tener a mi alrededor. Ahora ya no cuenta tanto la cantidad, si no la calidad. Y la calidad es muy difícil de encontrar, al menos a mi me lo resulta. El miedo a la soledad, o el miedo a que nos rechazen tal y como somos, nos hace a veces vestirnos con un disfraz que no nos corresponde y ser quién no somos.
Así concluye la columna diciendo que los buenos amigos no se ganan fingiendo. La gracia de la amistad radica en que se crea sobre bases reales, por la atracción mutua entre dos personas que, pudiendo guardar infnitas diferencias, las aceptan sin enjuiciarse... Habrá motivos para ejercer la diplomacia y para mantener la educación; si bien, esto no tiene que conllevar la hipocresía de la suplantación de personalidad. Primero, por respeto a la integridad personal, ya que se crea un círculo vicios en el que, cuanto más cedes de ti para gustar peor te sientes y, por tanto más disgustas. Segundo, por presuponer que el otro no es lo suficientemente tolerante como para aceptarnos tal cual somos.
¿Quien no ha pasado por esto alguna vez?
____________________________________
La columna es de Elisabeth G. Iborra
Yo también he pasado por eso alguna vez. Soy muy abierto con todo el mundo pero cada vez me vuelvo más selectivo con los buenos amigos. Es preferible tener pocos y buenos que muchos y que luego no esten ahí cuando hagan falta, por el motivo que sea.
La columna tiene mucha razón, al fin y al cabo la amistad es saber aceptar las diferencias del otro.
Posted by
Guillermo |
enero 13, 2006 10:20 AM
Todas estas cosas son las que me estoy planteando yo últimamente, ¿vale la pena estar con alguien con el que no tienes nada en común?, ¿vale la pena estar con alguien que está a la defensiva y cualquier palabra tuya ya es motivo de reproche? coño, que no soy perfecto, más bien un poco neurótico. ¿Pero qué haces sino? Te quedas solo. ¿Me apetece estar solo? Supongo que para algunas cosas sí, pero para otras en absoluto. De todas formas creo en los ciclos, y supongo que en algún momento las cosas cambiarán y podré disfrutar de nuevas situaciones y momentos.
De todas formas, para lo que quieras, aquí tienes un amigo.
Posted by
Chasky |
enero 13, 2006 10:40 AM
Supongo que el truco está también en plantearte que la persona que tienes delante a lo mejor no va a ser un súper amigo pero sí un buena migo-para: para salir de fiesta, para ir al teatro, para tener charlas sustanciosas o insustanciales... estamos rodeados de amigos-para que sólo funcionan para esas cosas, muy pocos llegan a ser amigos para todo, osea, verdaderos amigos. Si miráramos así a la gente a lo mejor tendríamos menos presión, intentaríamos descubrir sólo si puede ser un amigo para y no si va a ser mi nuevo amigo del alma.
Posted by
Lo |
enero 13, 2006 4:47 PM
A mí me sucede algo extraño. Vivo en Barcelona y la gente que conozco allí metrata de un modo muy extraño, como compadeciéndose...
Tienes razón en lo de que algunos nos hacemos selectivos, demasiado.
Ciao.
Posted by
Toño |
enero 13, 2006 5:10 PM
Mi mail es tochlo@hotmail.com
Estaré una temporada sin apenas conectarme al messenger porque estoy en barna, quizá pronto tenga internet en el piso. De todos modos, envíame un mail y dame el tuyo.
Un beso, Toño.
Pd. No sabes cuánta morriña tengo ya de Galicia y sólo llevo tres días aquí..... me quiero volverrrrrrrr
Posted by
Toño |
enero 16, 2006 10:52 AM
Hola Balita
Me ma ha encantado este "post". Estoy en tu línea. Yo tampoco "pierdo" ya el tiempo con gente que no me apetece estar. La vida son dos días, y hay que aprovechar: ¿por qué voy a perder el tiempo con ineptos con cantidad de buenas personas que hay por ahí sueltas y deseando que alguien toque su hombro?
Me encanta conocer gente, y de vez en cuando salta una sorpresa (en un concierto de LHR, Sidonie, Budapest, Lori Meyers) sólo por esas veces vale la pena seguir tocando hombros...
¿Estar solo? Una vez que sabes lo que es estar solo y puedes convivir contigo mismo, valoras el doble esos momentos de soledad, y tb los momentos con gente especial...
bss
Posted by
DoctorBrigato |
enero 16, 2006 8:53 PM
El tema de la amistad es muy complejo, yo la veo como un intercambio de intereses. Está claro que no vas a considerar amigo a alguien que no te aporte nada, ni él te va a considerar amigo a ti, si tu haces lo mismo. A partir de esa base, se pueden hacer múltiples interpretaciones. Todos, tarde o temprano, nos volvemos selectivos porque nos sentimos más seguros de nosotros mismos.
Y la soledad también hay que aprender a disfrutarla, o por lo menos, a sobrellevarla.
Besitoss
Posted by
Paulita |
enero 23, 2006 9:22 AM